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Considerando lo útil que puede ser la verificación de cuanto se expone en el memorial adjunto, y el cual me han entregado para enviárselo a su persona, ha de servir informar a S.M. de lo que se propone, pues en ello concurren todas las circunstancias que se pueden apetecer. Aquí le expongo lo que más puedo confiando en su habilidad. 

 

No he logrado poco en hallarme ya acostumbrado a los rigores de estos climas. Declaro que muchas de las anotaciones han sido extraviadas. 

 

Declaro también que pusimos en marcha la creación de un objeto para agilizar la búsqueda de los documentos, así como el cumplimiento de los objetivos planteados. Me da gusto saber que allá también están fabricando instrumentos para coleccionar y agilizar nuestro trabajo. No quisiera que gastara tanto en asegurar la habilidad del artífice. Celebro la aplicación de usted y sus industrias para hallar nuevas verdades. Este problema se recalca en el capítulo de la formula hallada:  2 n + 1, y con ella se deduce el siguiente teorema.

Como las expresiones en palabras se han de arreglar a lo que representan las expresiones en símbolos y sonidos, jamás puede decir esa fórmula más de lo dicho. No obstante, la verdad la halló casualmente observando con cuidado las combinaciones, deleitando con su hallazgo la duda y los infinitos posibles. Para que en otra ocasión no se canse le voy a dar la regla general: represéntese en símbolos lo mismo que significa la expresión con palabras y si los símbolos representan una fórmula general se suman las raíces.

Vea usted deducido legítimamente su corolario. Hay que hallar la diferencia entre cualquier cuadrado y su raíz. Creo que así es muy fácil hacer buen uso del cálculo literal. 

 

Ante su respuesta anterior, he conseguido quedar con la duda de cómo proceder con la construcción de las casas. No dudo que con algunas precauciones dejen de encontrarse piezas tan orientativas, pues hay muchos cráneos que asoman y se deshacen al tocarlos. Una colección semejante de huesos en un espacio tan considerable parece atribuirse a la elevación del terreno sobre el nivel del mar. 

 

He temido algunas veces quedar en la calle, con la irreparable pérdida de lo recolectado hasta ahora al estarse tardando la prohibición de los voladores de fuegos. Mi fin se dirige a depositarlas, pero tal vez con el desconsuelo imponderable ni de hallarlas ni de saber si existieron. 

 

A la espera de su respuesta, confío en que sus inventos lleguen a un lugar seguro. 

+ Memorial adjunto

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